El removió las hojas de la libreta de José Mourinho. En tiempos de dudas, incertidumbres y nerviosismo, con el clásico del Camp Nou a siete días vista y a seis puntos del Barcelona, el técnico se agarró ante el Sevilla a los futbolistas y al plan que le habían sacado del fango el miércoles en el Olímpico. Si la alineación de este domingo tiene continuidad, incluso en citas tan peliagudas como la del próximo domingo, es una cuestión que queda definitivamente abierta, pero las decisiones del portugués resultaron de mucho calado y afectaron al sistema central del equipo. y la Roma, se confirmó ante el Sevilla. Valverde al lateral, Güler en el centro y Endrick como titular.
“He cambiado algunas cosas, pero manteniendo una cierta lógica”, se arrancó el portugués. “Había señales en partes de partidos que nos daban la indicación de que la cosa podría funcionar bien. El partido fue bueno. Hemos tenido más balón, más control y creamos mucho. Hubo sensaciones positivas”, valoró el preparador blanco.
, Mou tomó varias decisiones que hace poco dijo que no veía. Aseguró a principios de temporada que Fede Valverde jugaría en el medio, como prefiere el uruguayo, y no en el lateral derecho. “A mí no me gusta que juegue en el lateral derecho, banda derecha. Puede hacerlo, pero para mí es un jugador del centro del campo, sin ninguna duda”, comentó tajante. Pero los dos encuentros recientes, con el Madrid sudando sangre para sobrevivir a sus penurias, los terminó (y ganó) en esa orilla. El entrenador blanco señaló tras el duelo con el Villarreal de hace una semana que ese movimiento había sido algo muy específico de esa noche, sin embargo, tres días más tarde repitió la operación en Roma cuando tuvo que remontar. Y este domingo, directamente, lo alineó de inicio en ese flanco.
“Es de los jugadores más multifuncionales del fútbol, puede jugar de todo y con un nivel altísimo. Con Endrick por la derecha, que es casi un segundo atacante, pensé que vendría bien un lateral con profundidad, piernas para llegar y calidad para jugar. Yo no tengo que convencerlo de nada ni él debe estar convencido. Es el capitán y, si tiene que jugar de portero, lo hará”, expuso Mourinho sobre esta decisión. En el banquillo dejó a los dos laterales diestros fichados en los dos últimos veranos: Trent Alexander-Arnold y Denzel Dumfries (20 millones), una circunstancia que apunta también a la planificación deportiva.
Algo similar ocurrió con Arda Güler, de quien avisó en agosto que aún no se encontraba preparado para ubicarse en el centro del campo. “Ahora no, pero dentro de un tiempo podrá jugar ahí”, indicó antes el estreno de Liga. Sin embargo, acabó en ese puesto ante el Villarreal, la Roma, y frente al Sevilla arrancó justo en esa demarcación, al lado de Tchouameni. Adiós, pues, a la planta de producción de cemento del francés y Valverde que en Roma no fueron capaces juntos, otra vez, de imponer un plan de juego. El turco, además de tratar de ordenar la salida de balón y ofrecer más líneas de pase, anotó un golazo en el 1-0. El anfiteatro lo despidió con una ovación.
Mourinho no había dicho mucho de Endrick, pero hasta el miércoles la estadística hablaba por él. El joven brasileño apenas había disputado cuatro minutos este curso, que, eso sí, arrancó lesionado. Su decisiva intervención en el Olímpico lo elevó este domingo a la titularidad por la banda derecha.
, que empezó sus cuatro partidos de Liga fuera de circulación. Al costamarfileño se le ha abierto una enorme ventana en estos tiempos de tribulaciones de Vini. Al Sevilla lo despidió con un disparo terminal, conectó con Mbappé para que este rascara el penalti del tercer gol blanco, y dejó un buen surtido de regates, algunos, no obstante, mal resueltos después a la hora de conectar con sus compañeros.
“Tiene mucho que mejorar, es joven, todavía naif, un producto no acabado. Juega con el 125 a la espalda [por los millones que ha costado]. Está creciendo. Tiene que mejorar en la definición. Llega muchas veces a zonas de peligro y le cuesta relajarse, levantar la cabeza, mirar a sus compañeros y asistir mejor. Esto llegará. Me recuerda al Vinicius que llegó al Madrid”, indicó el técnico luso.
Mientras Mourinho busca y rebusca, una guerra del club discurre en paralelo a cuenta de los árbitros. La grada de animación, creada y dirigida en las oficinas, cantó contra la Federación Española y el presidente de LaLiga, Javier Tebas, esta semana los métodos de la televisión de la entidad con los del régimen nazi. Al finalizar el choque, el técnico del Sevilla, Luis García Plaza, se quejó de que Güler no viera la roja por un manotazo a Peque. “No nos han dejado jugar un partido de 11 contra 10 durante 65 minutos”, afirmó. “No he visto ninguna imagen clara. Si un día nos benefician, lo reconoceré sin problemas. Pero creo que nos va a pasar más veces lo contrario, porque es la tendencia natural”, respondió Mourinho, que sí protestó sobre el arbitraje del Betis-Barcelona. “One more day at the office (un día más en la oficina)”, soltó irónico.