Arbeloa: “No tengo miedo al fracaso, pero si quisiera ser Mourinho fracasaría estrepitosamente”

Esa misma tarde, mientras el terremoto propagaba sus ondas, los dos amigos encontraron tiempo para charlar: “Hablamos ayer [por el lunes] un buen rato”, contó este martes en una comparecencia que fue una especie de mezcla entre presentación de recién contratado, con intervención de Emilio Butragueño incluida, y de rueda de prensa en víspera de partido, los octavos de final de la Copa del Rey este miércoles contra el Albacete en el Carlos Belmonte (21.00, La1). “Y me deseó lo mejor, y yo también a él, porque es un grandísimo entrenador. Vamos a estar juntos siempre como lo hemos estado todos estos años”, dijo. “Todos aquí sabéis la relación de amistad que me une con él, lo mucho que le aprecio, lo mucho que le quiero. Y sé que eso también es mutuo, ha sido mutuo y seguirá siendo mutuo”.

Hereda el puesto por un tiempo que, en el vértigo del cambio, no se ha fijado con precisión. “Llevo 20 años aquí en esta casa, y estaré en el Real Madrid hasta que el Real Madrid quiera que esté aquí”, dijo Arbeloa. “La mejor etapa de mi vida ha sido siendo jugador del Real Madrid”. El horizonte inicial que maneja el club es hasta final de temporada, según fuentes conocedoras del plan. No se toman el traspaso de poderes como algo efímero a la espera de contratar otro técnico para el resto del curso.

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El hasta el lunes por la mañana entrenador del Castilla hereda también un equipo con varios conflictos abiertos con el responsable saliente, y con varios episodios recurrentes de falta de compromiso y entrega en el campo, como han reconocido algunos jugadores. Después de encontrarse este martes por primera vez con ellos como su nuevo responsable, Arbeloa no mostró ninguna inquietud en ese aspecto. Casi al contrario. Desplegó una cerrada defensa de los futbolistas: “Todos hemos visto los últimos partidos y cómo se esforzaron el otro día en la final de la Supercopa. Creo que tenemos no solo una gran plantilla, sino un equipo de chicos buenos, dispuestos a todo sabiendo cuál es la exigencia del Real Madrid. Que no se nos olvide tampoco que aquí hay jugadores que tienen seis Copas de Europa, que muchos de ellos han sido campeones ya con el Real Madrid, que parece que esto se olvida pronto. Y ganar aquí solo lo puedes hacer a base de esfuerzo, de sacrificio, a base de constancia”.

De ese primer encuentro con ellos se pudo ver poco, apenas los 15 minutos iniciales del entrenamiento, pero esos instantes ya dejaron algunas muestras significativas de las preocupaciones a las que en parte responde el cambio. El calentamiento lo dirigió sobre el césped Antonio Pintus, que regresa como responsable de la preparación física del primer equipo después de unos meses orillado. “Para mí es un privilegio tener a Antonio Pintus en el cuerpo técnico”, dijo Arbeloa sobre una figura de confianza del presidente, Florentino Pérez, y de la que recelaba Xabi. “Tiene cinco Copas de Europa a sus espaldas”. Una con la Juventus en 1996 y cuatro con el Madrid: las de 2017 y 2018 con Zidane y las de 2022 y 20224 con Ancelotti.

También al principio de la sesión de trabajo en Valdebebas se dejó ver unos minutos sobre la hierba el doctor Niko Mihic, con traje, chaleco y corbata. Vuelve a ser el médico del primer equipo. Es el otro regreso estratégico promovido por una directiva muy preocupada por el estado físico de los jugadores y por la abundancia de lesiones.

También inquietaba el pobre nivel del juego del equipo, que pareció involucionar, sobre todo a partir de la victoria en el clásico del Bernabéu de octubre, célebre por el vistoso desaire de Vinicius a Xabi. Arbeloa no entró en desarrollos de ideas futbolísticas, aunque volvió a dejar salir aquel espíritu combativo de su época como jugador del Madrid, cuando dieron la batalla estilística y casi filosófica al Barcelona de Guardiola. “El Madrid lleva 123 años y es difícil que le reconozcan alguna vez que ha jugado bien. Aquí ha habido entrenadores que han ganado tres Champions y era porque cuando acababan de entrenar se iban a su casa a regar el jardín”, ironizó en referencia a la flor que se atribuía a Zidane. “Yo tengo muy claro lo que es jugar bien y sobre todo lo que quiere el aficionado, lo que quiere ver en su equipo, lo que quiere que transmita su equipo, lo que llevan transmitiendo su historia, porque si no, no tendríamos el palmarés que tenemos. Aquí hay una cosa que es muy importante, que es ganar”.

Aquella batalla la libró sobre el campo con Xabi a las órdenes de José Mourinho. “Para mí fue un privilegio y un honor ser estrenado por José Mourinho”, dijo Arbeloa. “Tengo una gran relación aún con él. Fue una persona que influyó mucho en mí, que la llevo dentro de mí. Yo voy a ser Álvaro Arbeloa. No tengo miedo al fracaso, pero estoy seguro de que si quisiera ser José Mourinho, fracasaría estrepitosamente”.