Mientras su padre, su médico, su hermano Álvaro y otros miembros de su círculo íntimo sobrevolaban desiertos, montañas, mares y océanos para aterrizar a última de este viernes en Melbourne, Carlos Alcaraz irrumpía en la sala de conferencias del grande australiano a mediodía, ataviado con un look rapero y el semblante habitual; esto es, buena cara, alguna carcajada y apetito. “Estoy con hambre de título, con ganas de conseguir un gran resultado aquí”, anteponía el número uno, cuya carrera marcó un significativo , cuando anunció para sorpresa de todo el mundo la ruptura con el entrenador que le introdujo en la élite y le condujo hasta el estrellato, Juan Carlos Ferrero.
Desde ese comunicado y la explicación posterior del técnico, apenado y dolido este, tan solo trabajo de pretemporada, y ninguna referencia al episodio. Le correspondía al tenista, pues, precisar o matizar el porqué. Ni los días navideños ni la distancia entre una fecha y otra, casi un mes, rebajaron un ápice la expectación ni el deseo por saber de los especialistas que aguardaban las respuestas. Sin embargo, el protagonista mantuvo la línea del mensaje original y apeló simplemente al agradecimiento, los ciclos y la reciprocidad. Alcaraz (22 años) y los suyos prefieren encriptar los detalles de la decisión que cerró un vínculo de siete años y numerosos éxitos.
“Fue algo interno, algo nuestro, y al ser un equipo tan profesional y tan unido no hay un simple movimiento que no se ponga sobre la mesa y se hable”, concedió el de El Palmar, que debutará el domingo . “Fue una decisión que tomamos mutuamente”, continuó. “En la vida hay etapas que deben cerrarse, y sentimos que este era el momento. Estoy muy agradecido por estos siete años junto a Juan Carlos. Gracias a él, en gran parte, soy el jugador que soy hoy. Aprendí muchísimo, pero ambos decidimos cerrar ese capítulo en buenos términos”. Y sentenció: “Seguimos siendo amigos, tenemos una buena relación, simplemente decidimos tomar caminos distintos”.
Continuismo
“Está todo prácticamente igual, los entrenamientos han ido muy bien”, señaló Alcaraz. “Obviamente, cada uno de ellos tiene sus pensamientos y sus maneras de trabajar, pero ya he dicho que vengo trabajando un año entero con Samu y que hasta ahora haya sido segundo o primero, no quiere decir que él haya dejado de aportar sus opiniones o su enfoque a la hora de entrenar”, enfatizó, al mismo tiempo que incidió en que “lo fundamental es no perder el foco y ”, tarea que le ha ocupado durante estos primeros años en el circuito de élite. El líder mundial prescindió de Ferrero después de firmar su mejor curso profesional, con 71 triunfos y ocho premios, entre ellos dos grandes, además de haber recuperado el trono,
Entretanto, Alcaraz aborda con un estímulo extra esta experiencia de Melbourne, donde hace un año cayó en los cuartos, , y ahora dispone de la oportunidad de convertirse en el jugador más joven en completar el trébol del Grand Slam. “Es el primer torneo y el objetivo más importante”, advierte. “Creo que he tomado buenas decisiones [no compite oficialmente desde la final de la Copa de Maestros, el 16 de noviembre] y estoy preparándome de la mejor forma posible. Conseguirlo sería increíble”, zanjó el murciano, consciente de los riesgos y el impacto del cambio, e igualmente convencido de que lo mejor está todavía por venir.