Xabi llegó en condiciones extrañas para una carrera sin improvisaciones: Es decir, se subió al tren en marcha, y un tren que había descarrilado ya en todas las competiciones. Fue un gesto de coraje, algo que en el Madrid puede pagarse caro. Quizá fuese ese el primer paso en falso.
De alguna manera, de una manera más sofisticada porque los tiempos se mueven, la idea de Alonso en el Madrid no estaba lejos de aquella de Mourinho, el entrenador que hizo llorar a Cristiano Ronaldo en el vestuario por no perseguir al lateral izquierdo rival en un partido. Un equipo rápido y agresivo que ofreciese transiciones veloces, que levantase al público moviéndose como un violento acordeón para pánico del rival.
Es paradójico que su salida se produzca después de , consiguiendo descentrar al Barcelona en la primera mitad y apretarlo al final de la segunda gracias a los cambios. Paradójico, porque su salida empezó en otro Clásico, el que ganó en el Santiago Bernabéu. Allí sustituyó a Vinicius que, en el centro del campo y apuntado por todas las cámaras, la emprendió a gritos contra el entrenador. Así, una victoria que puso al Madrid líder con cuatro puntos de diferencia se convirtió en una crisis que aumentó cuando Casi al mismo tiempo, en Liverpool, la falta de respeto de la estrella Salah a su entrenador lo dejaba fuera de la convocatoria en el siguiente partido. Muchas veces se ganan más partidos educando que entrenando, dejando claro quién manda y por qué manda, que dejándose autoridad por el camino.
Este domingo, después de la final de la Supercopa, pidió a sus jugadores que presentasen respeto al Barcelona en la entrega de trofeos mientras Mbappé, contrariado, les dijo a sus compañeros que no, que se fuesen: y los jugadores se fueron.
“Si hay un equipo en el mundo que pueda llevar un dragón en la camiseta es el Real Madrid”, dijo Florentino Pérez cuando el Madrid, conseguida la Décima, presentó una tercera equipación. El dragón, sus llamas, vuelve a volar descontrolado por el Bernabéu a mitad de temporada con los grandes títulos en disputa. No sería la primera vez, en un nuevo arranque impredecible, que el animal vuelva la vista a Europa, donde siempre ha lamido sus heridas.