Lamine, siempre, Lamine. La estrella del Barcelona fue el protagonista absoluto del trepidante partido que se jugó en La Cartuja. En muchas ocasiones, por su fútbol espectacular. A los 10 minutos se giró de manera asombrosa y la colocó en la escuadra con un disparo impresionante, enroscado y angulado. Su celebración fue la misma que cuando se sacó de la chistera su golazo contra Francia en las semifinales . Pero pasaron demasiadas cosas después.
“Es uno de los campos más difíciles de la Liga, el Betis ha hecho un gran partido. Contento con mi gol, aunque podemos mejorar atrás, estamos concediendo bastante”, afirmó Rodri a Dazn. “El campo no estaba bien”, añadió. “Lamine nos tiene acostumbrado a esto. Marca las diferencias, pero me quedo con su trabajo”, señaló el campeón del mundo. “La mano ha sido un movimiento antinatural del Cucho y el balón ha salido en otra dirección. La roja no la he visto, pero he visto a Lamine en el suelo y algo habrá pasado. Ha entrado un poco en esa provocación”, .
Héctor Bellerín, por su parte, señaló: “El trabajo de un árbitro es muy difícil. Lo último que quiero hacer es atribuirle la responsabilidad del resultado, pero son dos jugadas dudosas. Una se castiga y otra se premia”. Y su técnico, Manuel Pellegrini, fue mucho más crítico: “El arbitraje ha sido lamentable. La mano es mano, pero empujan al Cucho. Y no tiene ninguna trascendencia en el gol de Lo Celso. Luego, hay falta de Fermín en el 2-3 y no debió sacar roja a Bernal en un lance que se puedo resolver con amarilla”.
“Hicimos las cosas muy bien en ataque, con intensidad. No fue un partido fácil. Jugamos a un muy buen nivel. El Betis estuvo bien. Hemos merecido la victoria”, afirmó Flick, también a Dazn. “Es importante entrenar las acciones a balón parado. El segundo gol fue muy importante. Los encargados de esto están haciendo un buen trabajo”, destacó el alemán.
Todo se envenenó después de que se anulara un gol a Lo Celso por mano previa del Cucho. No suele ser nada habitual que Manuel Pallegrini pierda los nervios. La anulación del tanto acabó con la paciencia del chileno, generalmente un témpano de hielo. La Cartuja se convirtió en un infierno, con la lluvia acechando.
Lamine siguió a lo suyo, ofreciendo pases de gol, como en el tercer tanto de su equipo, rápido en el desmarque y certero en la asistencia a Gabriel Jesús para que hiciera el 1-3. Y luego vino el lío. y mientras la grada lo festejaba, Valles salió de su área para levantar a Fermín, que se había quedado tendido en el césped. Lamine fue a defender a su compañero y acometió a Facundo Bernal con ira. Los dos se agarraron del cuello y fue el bético el que acabó dándole un cabezazo a la estrella del Barcelona.
Bernal perdió los nervios y vio la roja, pero Lamine también se la jugó y vio la amarilla. Todo cambió a partir de ese momento. Cada balón que tocó el azulgrana , que le abroncó duramente. Resulta curioso, pero en apenas un mes, el azulgrana ha concitado la ira de las dos aficiones de Sevilla. El pasado 19 de septiembre fue abroncado también por el Sánchez Pizjuán después de hacerle un gesto a los aficionados. Ayer hizo algo realmente complicado: poner de acuerdo en una cuestión a béticos y sevillistas. Curiosamente, el propio Lamine emitió algunos mensajes cariñosos a la afición verdiblanca después de ese encontronazo con los hinchas del Sevilla.
Dio la impresión, además, a los 70 minutos de juego. Cuando salió del terreno de juego, la bronca fue fenomenal. No le importó mucho al jugador, que desde el banquillo celebró los tantos posteriores de sus compañeros. Llegó la lluvia y La Cartuja se fue quedando vacía. El Barcelona, como suele ser habitual, liquidó la racha del Betis en casa, donde no perdía desde el seis de diciembre de 2025. Ese día cayó por 3-5.