Lo hizo Diego Simeone y lo repitió el miércoles el técnico de , Gian Piero Gasperini. El italiano, un que tiene claro lo que quiere, ordenó a sus hombres que atacaran en tromba por la banda derecha, la de Vinicius. En las diez primeras citas de la temporada, dos de los adversarios más peliagudos a los que se ha enfrentado el Madrid, el Atlético y los giallorossi, entendieron que su plan ofensivo pasaba por sacar tajada en la orilla del brasileño. “Quien tenía que saltar a Wesley era Vini”, explicaba el entrenador blanco riéndose, “y nos han matado por ahí”, remató el luso, que admitió también que el movimiento táctico de su homólogo le pilló por sorpresa.
Durante los de Liga, de esa costa del terreno de juego se ocupará otro en el conjunto blanco porque Vinicius inicia este domingo ante el Sevilla (21.00, Movistar) su sanción por , del Villarreal, y encararse después con el árbitro. “Pensé que le iban a meter uno o dos encuentros más. Estoy contento”, soltó este sábado Mou, que ha cogido carrerilla y ya no pierde ocasión de atizar sin tregua a los organismos externos y a la prensa.
La ausencia del siete merengue, que no reaparecerá en el campeonato hasta finales de noviembre si no media una reducción del castigo, le abre la puerta definitivamente a , a quien el club tiene ganas de ver con continuidad después del costoso desembolso (hasta 140 millones con variables). Y lo que se limita por unas jornadas es el ruido en Liga alrededor de Vinicius, más protagonista en las últimas semanas por lo que decidía con él Mourinho que por lo que agitaba en el campo el extremo, preso de su melancolía.
Hacía más de un año y medio que el brasileño no desaparecía durante tanto tiempo de las convocatorias en el torneo doméstico. En todo el curso pasado, de hecho, solo dejó de estar disponible dos encuentros sueltos. Más hacia atrás, las lesiones sí le han apartado durante varios encuentros, pero, desde su explosión en la 2021-22, nunca como ahora su estatus de titular ha estado tan en riesgo.
En medio, al siete le quedan dos choques de Champions (“sin prometer nada, será titular el miércoles” frente al Leipzig, apuntó el técnico), y las buenas palabras públicas del jefe, con el que mantiene conversaciones frecuentes en Valdebebas sobre el juego y otros aspectos de su rutina como futbolista de primer nivel. “Le doy un valor tremendo por tener esa sonrisa. Yo, en su lugar, no estaría aquí. En verano hubiera forzado una salida a un país y unos estadios rivales que lo respeten. Tengo dudas de que yo tendría su fuerza mental de aguantar con esa sonrisa. Ha renovado por amor al club y la ciudad”, le dedicó este sábado Mourinho.