Los jugadores del Real Madrid cruzaron este jueves por la mañana las puertas de Valdebebas, un lugar que huele a ajo. Los paseos interiores de la ciudad deportiva están decorados con miles de flores de la variedad tulbaghia violácea, una planta morada que impregna el ambiente con su intenso aroma. Allí les esperó el . Ya no está el despedido Xabi Alonso, que horas antes de que los blancos consumaran su daba señales de romper el hermetismo que se autoimpuso durante su medio año en el Bernabéu. Sacrificado por el club, este miércoles trasladaba la idea de que, llegados a este punto, quizá lo mejor era terminar y no continuar con la agonía.
bajo la mirada desconfiada de la entidad y con un nuevo entrenador que apenas ha dirigido dos sesiones, todas las miradas apuntan ya a las otras dos patas de la crisis: los jugadores y, por extensión, la confección de una plantilla que, además de las abundantes lesiones, sigue padeciendo la falta de creadores de fútbol, como ya advirtieron a la entidad Carlo Ancelotti y Xabi. En el Belmontazo, pese a las múltiples ausencias por problemas físicos o descansos, el Madrid compareció con todos sus centrocampistas, menos Tchouameni, y el resultado fue que los blancos dispararon tantas veces a puerta como los locales (cinco), que presentaron una alineación repleta de suplentes debido a su precaria situación en Segunda, a un punto del descenso.
La tensión máxima se traslada este sábado al Bernabéu, en el partido contra el Levante (14.00), un estadio que desde el hundimiento de principios de diciembre ha empezado a fiscalizar a los jugadores. . La dimensión del desplome deportivo, en todo caso, deja a todos los protagonistas expuestos al enfado de un recinto donde, aunque el club maneja y dirige hace más de una década el principal foco de animación, nunca puede ser controlado en su totalidad.
Hace menos de dos meses, cuando la competitiva en el equipo era evidente y el crédito de Alonso empezaba a deteriorarse a ojos de la cúpula, desde el club avisaban de que, si la plantilla no despejaba las dudas sobre su implicación, “los siguientes señalados” serían los jugadores.
Menos peligro que contra el Barcelona
La razón oficial de la preparación física
El Madrid tuvo prisa el miércoles por despachar la rueda de prensa de Arbeloa lo antes posible y marcharse de Albacete, objetivo que no cumplió del todo porque la comparecencia se demoró unos minutos. El nuevo técnico, obligado por el protocolo, y el capitán Dani Carvajal (“hemos tocado fondo”) fueron los únicos que salieron a dar explicaciones. El silencio del vestuario se ha convertido en norma en los últimos años después de malos partidos si las reglas del organizador, por ejemplo en la Champions, no obligan a pasar por los micrófonos.