Una semana después de recibir una batería de palos por haber convertido la Fórmula 1 en una disciplina “artificial”, como muchos de los pilotos de la parrilla denunciaron en el estreno del curso, los impulsores de este zarandeo debieron salir de China hinchados como pavos reales, orgullosos del espectáculo que se vio en pista en Shanghái, . Mercedes firmó su segundo doblete consecutivo y tras las Flechas de Plata terminaron los dos Ferrari, protagonistas de un intercambio de golpes brutal, por duro y limpio al mismo tiempo, y que finalmente cayó del lado de Lewis Hamilton (tercero), que más de un año después pudo celebrar su primer podio enfundado en el mono de Il Cavallino Rampante. La victoria fue para Kimi Antonelli, que bordó un fin de semana para la historia. , y este domingo se posicionó como el segundo de siempre en imponerse –19 años, seis meses y 19 días–, además de firmar también la vuelta rápida, una combinación que se conoce como hat trick.
Las nubecitas negras que cubrieron el cielo sobre el circuito de Albert Park , y no tanto los motores o las baterías de los propulsores. Desde el momento en que los semáforos se apagaron, las espadas se afilaron para sucederse un vaivén de hachazos de los que solo se libró Antonelli, que hizo buena su posición en la parrilla. Detrás del italiano, los Ferrari arrancaron como fieras, y entre ellos y George Russell (segundo) brindaron una batalla digna de Gladiator. La trifulca fue tan bonita por lo que se vio y todavía más por lo que constató: el mejor Hamilton ha vuelto. El británico parece haber rejuvenecido diez años, y los volantazos que dio en Shanghái para mantener a Leclerc (cuarto) a su espalda perfectamente los podría haber firmado en su etapa anterior, aquella gloriosa en la que abanderó el proyecto de Mercedes y que le llevó a encasquetarse seis coronas de siete posibles.
La elección del boloñés lleva la firma de Toto Wolff, director y uno de los principales accionistas de la escudería de Brackley (Gran Bretaña), además de su agente, que este domingo pasó factura, en general, a los muchos que dudaron de su criterio. “Es demasiado joven; deberíamos ponerle en un equipo más pequeño y no en Mercedes”.